viernes, 26 de marzo de 2010

Peso

8 comentarios:

Anónimo dijo...

anda que no has venido guapa de Argentina tú.
cristina

Sara dijo...

Cristina,
gracias... es que eso del tango guapea un montón.
Muchos besos,
S.

Lain dijo...

Que geniales fotos!! en verdad..

un placer, eh agregado un link a tu blog...

saludos desde mexico!

Sara dijo...

Lain,
muchas gracias por pasar por aquí y linkear mi blog. Besos,
S.

Blog de Luis dijo...

Hola Sara: En primer lugar muy buen blog el que te has montado, jajajaja. Espero que visites también el mío. en segundo lugar GRACIAS por los dos días que tu y yo sabemos (que la gente no piense mal, jeje). Tu sabes a lo que me refiero. Para ella ha sido un extra a su cumpleaños que fué ayer día 15, bueno y para mi también. Cuando esté en Mérida os voy hacer una visita a todo el equipo de La Tarde.
Recibe un abrazo muy grande desde Plasencia.

Sara dijo...

Hola Luis,
por supuesto que he visitado el tuyo. Muchas gracias por ser tan generoso con nosotros y compartir la historia de tu madre. No puedo negar que es una de las cosas más emocionantes que he vivido en mi carrera. Muchos besos para ella y para tí.
S.

Blog de Luis dijo...

Sara te dedico lo siguiente:

El día que me veas mayor y ya no sea yo, ten paciencia e intenta enterderme.
Cuando, comiendo, me ensucie; cuando no pueda vestirme: ten paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándotelo.
Si, cuando hablo contigo, repito las mismas cosas, mil y una veces, no me interrumpas y escúchame.
Cuando eras pequeño, a la hora de dormir, te tuve que explicar mil y una veces el mismo cuento hasta que te entraba el sueño.
No me avergüences cuando no quiera ducharme, ni me riñas. Recuerda cuando tenía que perseguirte y las mil excusas que inventaba para que quisieras bañarte.
Cuando veas mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, te pido que me des el tiempo necesario y no me mires con tu sonrisa burlona..
Te enseñé a hacer tantas cosas... Comer bien, vestirte... Y como afrontar la vida. Muchas cosas son producto del esfuerzo y la perseverancia de los dos.
Cuando en algún momento pierda la memoria o el hilo de nuestra conversación, dame el tiempo necesario para recordar. Y si no puedo hacerlo, no te pongas nervioso, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas.
Si alguna vez no quiero comer, no me obligues. Conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar...
...dame tu mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando tu diste tus primeros pasos.
Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene nada que ver contigo, ni con tu amor, ni con el mío.
Intenta entender que a mi edad ya no se vive, sino que se sobrevive.
Algún día descubrirás que, pese a mis errores, siempre quise lo mejor para ti y que intenté preparar el camino que tu debías hacer.
No debes sentirte triste, enfadado o impotente por verme de esta manera. Debes estar a mi lado, intenta comprenderme y ayúdame como yo lo hice cuando tú empezaste a vivir.
Ahora te toca a ti acompañarme en mi duro caminar. Ayúdame a acabar mi camino, con amor y paciencia. Yo te pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido.
Te quiero hijo

Sara dijo...

Luis,
has conseguido arrancarme unas lagrimillas...y una sonrisa... Es hermoso. Tanto como el amor que profesáis a tu madre. Gracias por compartirlo conmigo.
Un abrazo,
S.